Heráclito dixit:

"Si la felicidad residiera en los placeres del cuerpo, proclamaríamos felices a los bueyes cuando encuentran para comer arvejas amargas"

20 may. 2014

La dificultad de hacer

La naturaleza humana es algo tan esquivo. Cuando uno se para a pensar seriamente sobre nuestra naturaleza, su origen, su finalidad, va cayendo de contradicción en contradicción. Cuando hemos superado una piedra tropezamos con otra. En el desarrollo lógico de toda explicación hay un punto desde el cuál todo lo que se dice está dentro de la especulación. Sobre este aspecto nos avisa Espinosa en su Ética. En la búsqueda de una explicación anterior, hay quien introduce ideas supersticiosas y viciadas para satisfacer su necesidad, para justificar su acción. Mientras tanto, poco a poco, vamos intentando hacer nuestra vida, hacer y hacer, porque dejar hacer, o deshacer e incluso no hacer, está prohibido. Si te paras, si piensas, te asustas porque descubres que no es tu vida, no son tus pensamientos, y lo peor, descubrir que el miedo tampoco es tuyo. Verte sentado en tu habitación, escribiendo, leyendo, amando la vida de otro, una vida programada, no por Dios o algo que pudiera dar glamour o sentido estético o ético, no. Programado por algo más bajo, más mezquino, más humano. Y no poder, en fin, zafarte de las cadenas que tú mismo te has atado.

Entre la grandeza y los logros del ser humano encontramos NADA.

Entre la grandeza y los logros de uno mismo encontramos NADA.
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